La Emisora donde se siente, se aprende y se vive la Salsa. ¡Llegó y Pegó!

Por: John Alexander Lopez
Estudiante de Filosofía, Univalle

El 20 de agosto murió a los 82 años de edad Lawrence Ira Kahn, conocido como Larry Harlow. Pianista de origen judío quien fue uno de los grandes precursores del concepto Salsa. Absorbió las raíces de la música cubana, en especial la de Arsenio Rodríguez, homenajeándolo tanto en sus composiciones como el sonido de sus tumbaos, montunos y guajiras. Bajo su inspiración grabó grandes joyas de la música como Tribute to Arsenio Rodríguez (1971) y Salsa (1974), contando con la participación algunos músicos que tocaron para el ciego maravilloso. También tuvo su fructífera faceta como productor y arreglista respaldando a músicos como Welfo Gutierrez e impulsando propuestas como La Bronco, del bajista Johnny Sierra y la Orquesta Flamboyan de Frankie Dante.
Fueron varios los cantantes que pasaron por su orquesta, algunos de ellos memorables que tuvieron su debut y repunte gracias a la inteligencia y dirección que el judío maravilloso acomodó y moldeó, enalteciendo el patrimonio musical de la salsa.

La Primera grabación de la Orquesta Harlow fue en 1965 con el álbum Heavy Smokin’, un disco con un sonido tipo conjunto y que contó la participación de su primer cantante Felo Brito, quien dos años después se pasaría a la orquesta de Ricardo Ray y Bobby Cruz. Se destacan los coros de Chivirico Dávila, los solos de trompeta de Alfredo Chocolate Armenteros y el solo de bongó de Phil Newsum en el tema “Maria la O”.

En su segunda producción, titulada Gettin’ Off, sigue la línea armónica de su disco antecesor, destacando la actuación de otro cubano, Ramón Quian Sardiñas, conocido como Monguito El Único, sonero de voz carismática y nasal, resaltando en temas como “Tú no lo creas”, “Almas olvidadas” y “Cien fuegos”. Monguito también participó en el conjunto del legendario Arsenio Rodríguez con el álbum Primitivo (1965), además grabar con la orquesta de Johnny Pacheco, y luego de Harlow se lanzaría como cantante solista en 1972.

En 1967 lanza El exigente, un disco con aires de boogaloo y una portada psicodélica realizada por Izzy Sanabria. En este álbum entra a cantar un joven Ismael Miranda, quien ya había ganado reconocimiento con el timbalero Joe Pastrana en el tema “Rumbón Melón”, y al sumarse a las filas de Larry Harlow se consolida durante cinco años uno de los binomios más representativos de la salsa y del público afrocaribeño. Cada vez que se habla de Harlow es inevitable mencionar al Niño Bonito, una voz precoz que fue madurando con cada éxito cosechado, una cifra de seis álbumes y varios temas escritos de su propia pluma como “Yo me voy, “Lamento cubano”, “Mi madre”, “Guasasa”, “Abran paso”, “Señor sereno”, “Abandonada fue”, entre otros más.


Ya en los principios de los setentas, Harlow amplía su espectro musical al crear “Hommy” una producción que adapta la ópera rock “Tommy” del grupo The Who, incorporando una orquesta sinfónica que ameniza la historia de un niño que nace ciego y sordo, pero con un gran talento para la percusión. Este disco contó con la cuota vocal de varios artistas de elite: Cheo Feliciano, Justo Betancourt, Pete El Conde, Adalberto Santiago y un joven cantante que a sus 24 años de edad sería su nuevo músico de planta: Junior González, un sonero oriundo de Coamo (Puerto Rico) y poseedor de una voz madura que grabaría temas como “Cari caridad”, “No quiero”, “Soy profesional”, “Sexo” y “Dumdunbanza”.

Más adelante ingresaría Nestor Sanchez, conocido por su carrera en el Conjunto Candela y la Orquesta La Protesta del trompetista Tony Pabón. El albino divino, como se le conoce, es uno de los cantantes más completos que tuvo Harlow y que la historia todavía tiene una deuda pendiente con él. Una voz prodigiosa que se complementó a la par de las evoluciones rítmicas de la orquesta, grabando canciones como “Con la mayor elegancia”, “Bobo te quedarás”, “La rosa y la espada” y “Yo soy latino”, en tres otros. Un hombre que sin duda merecía un gran reconocimiento en vida por su trayectoria como cantante además de su considerable trabajo como corista para artistas como Tito Puente, Camilo Azuquita, Rubén Blades, Conjunto Libre y Adalberto Santiago. Cabe señalar la combinación que en dicha etapa hizo con el sonero Tito Allen, reflejado en los dos primeros trabajos de Tito Nieves como cantante solista en temas como “Sonámbulo”, “El gordito”, “El Rey de la rumba” y “Perdido en la oscuridad”.

Hay que destacar la participación de las voces femeninas que grabó e impulsó, como la de Vickie con el tema “Guarachita” (1967), Celia Cruz con “Gracia divina” (1973) y también el disco que ayudó a producir junto a su esposa Rita Harlow para la agrupación Latin Fever (1978), una orquesta conformada enteramente por mujeres, con la cantante Rosa Soy y los coros de Ada Chabrier y Nancy O’Neill, las mismas que acompañarían más adelante a Willie Colón en su debut como cantante solista.

Han sido varios los cantantes que pasaron ocasionalmente por la orquesta grabando uno que otro tema. Rubén Blades colaboró vocalmente en el “Salsa suite” del excelso álbum La Raza Latina (1977). También se encuentra el cantautor dominicano Fausto Rey con quien grabó el álbum La Responsabilidad (1980). Gary Carrión, quien participó en la orquesta La Mulenze con el tema “Imposible volver” (1980), grabó con Harlow el álbum Gary Así vivo yo (1981), destacándose en el tema “Un tipo liberado”. Después seguiría abriéndose camino en la salsa romántica al integrar en 1988 la Orquesta Isla Bonita del trombonista Carlos “Cuto” Soto. A mitades de los ochenta, el pianista judío grabó el álbum Señor Salsa (1984), cantando el vocalista Raymond Pérez.

Harlow tuvo un buen oído a la hora de cultivar nuevos talentos. Su mérito radica en hacer una música de calle tomando las vertientes del son y del montuno, y fortalecerlo con arreglos ricos y complejos. Fue un visionario y uno de los gestores que sigue impactando y despertando curiosidad tanto entusiastas como ávidos expertos.
FUENTE: LA PALABRA.UNIVALLE.EDU.CO